Información útil 2018-08-21T22:20:56+00:00

INFORMACIÓN ÚTIL

¿Sabía que más de la mitad de la población no se ha efectuado nunca una revisión auditiva? Sin embargo, cuanto antes se detecta un problema auditivo, más sencillo es solucionarlo.

Las pruebas auditivas detectan rápidamente si una persona tiene pérdida de audición. La detección oportuna para la pérdida auditiva permite que la solución se aplique más pronto y ayuda a prevenir problemas posteriores.

Imagine que su audiograma es como las teclas de un piano. Las frecuencias se expresan en Hz: las agudas corresponden a la parte derecha, y las graves a la izquierda.

Los sonidos se representan en el audiograma en función de su intensidad, los sonidos suaves están en la parte superior y los fuertes, en la parte inferior. La pérdida se clasifica según la siguiente escala:

La audición normal de una persona adulta oscila entre 0 y 20 dB para todas las frecuencias. Si la curva de su audiograma queda por debajo de esta línea, cualquiera que sea la frecuencia, tiene una pérdida auditiva. La audición de su oído derecho se escribirá en rojo y marcando «O», y la del izquierdo, en azul y marcando «X».

Al igual que ocurre con la vista, las personas empezamos a perder audición a partir de los 20 años. Es un proceso natural llamado PRESBIACUSIA, que se hace más evidente a partir de los 50 años.

El habla humana se localiza en la zona marcada cuya forma recuerda a la de una banana. Si su curva de audición queda fuera de esta zona, tendrá dificultad para entender las conversaciones. Las ayudas auditivas actuales están diseñadas para compensar especialmente estas frecuencias.

Los problemas de audición se han convertido en algo habitual en nuestra sociedad. Son cada vez más las personas que los padecen debido a la contaminación acústica sin ser plenamente conscientes de ello. El ruido producido en la calle, en el trabajo, e incluso en las propias viviendas, sobre pasa a menudo los 100 dB (decibelios), lo que daña a menudo el oído interno.